El feminismo no se escribe con bombas: La hipocresía del "rescate" en Irán



✍️ Maritza Sanabria Abogada Coord. Colectiva Feminista MUGER Carabobo. 



El reciente ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha segado la vida de al menos 148 niñas en una escuela primaria del sur del país, desgarra cualquier máscara de benevolencia humanitaria. Mientras los centros de poder en Washington y Tel Aviv justifican estas acciones bajo el pretexto de "democratizar" o "liberar" a los pueblos, la realidad en el terreno es una carnicería de niñas que solo buscaban aprender.

Desde una perspectiva feminista crítica, es necesario denunciar el uso instrumental de los derechos de las mujeres como propaganda de guerra. Durante décadas, la narrativa occidental ha pintado a la mujer iraní como una figura que necesita ser "rescatada" mediante intervenciones externas. Sin embargo, el feminismo auténtico no se lanza desde aviones de combate.

Las bombas son la máxima expresión de la violencia patriarcal. Ignoran fronteras y cuerpos, destruyendo el tejido social que las mujeres sostienen con tanto esfuerzo.

No se puede alegar que se defienden los derechos de las niñas cuando se les arrebata el derecho más básico: la vida. El asesinato de estas 148 escolares es la prueba fehaciente de que las intenciones reales no son la libertad, sino el control geopolítico, el cambio de régimen y el dominio de los recursos, esto simplemente se puede resumir en lo que conocemos como doble moral.

La verdadera liberación de las mujeres y niñas en Irán, y en cualquier parte del mundo, debe nacer de sus propios procesos internos, de sus luchas ciudadanas y de su autonomía, no de la bota de un ejército extranjero.

Es urgente el llamado a rechazar la lógica de los "daños colaterales" y exigir el cese inmediato de las hostilidades. La paz no es solo la ausencia de guerra, sino la presencia de justicia y el respeto absoluto a la vida de quienes, como estas niñas en Minab, representan el futuro.

El mundo no puede permanecer en silencio. Exigir justicia por las niñas de Irán es exigir un mundo donde la geopolítica no sea un juego de ajedrez jugado con cuerpos infantiles. Rechazamos este brutal ataque y reafirmamos que el camino hacia un mundo más justo no se construye con explosivos, sino con diplomacia, respeto y sororidad transfronteriza.

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