El fantasma silencioso del racismo en Venezuela
El fantasma silencioso del racismo en Venezuela
Por, Jonathan Cordero.
Pero la realidad es que para mí todo fue como una revelación que llegó en un momento propicio y me dejó reflexionando por horas y días. Y considero que es importante escribir un poco sobre esto para que reflexionemos todos.
Para los que siempre andamos indagando en cualquier documento histórico, los que tenemos las redes sociales llenas de videos de personas hablando de historia, del racismo, el antirracismo, las luchas del hombre y la mujer negra, afro, indio, y de todos los que luchamos por un mejor vivir en una sociedad cada vez más putrefacta; no es un secreto, ni un misterio y mucho menos una sorpresa saber que la esclavitud realmente no se abolió, solo se le dio otra legalidad. Que el racismo y los racistas no desaparecieron, solo que ahora se les llama conservadores, libertarios y padres de la democracia occidental.
Pero el asunto es que en Venezuela somos jodedores y al negro le decimos «negro», no para humillar sino por confianza y hasta cariño. El chino es «el chino», el árabe es «habibi» y así cientos de ejemplos. Claro, no puede faltar ese que pretende humillar utilizando estos modismos para ofender. Pues tengamos claro que estos términos y otros solo deben ser utilizados si la otra persona lo permite.
El asunto está en que cuando al «hacendado» o «terrateniente» blanco ya no le resultó mantener al «negro esclavo» de su casa, se inventó la «Abolición de la Esclavitud» y de esta manera echó a la calle al ahora «negro libre» con la posibilidad de regresar a trabajar por un sueldo miserable que no le permita adquirir bienes, inmuebles y hasta alimentos y así se da inicio a la «Esclavitud Moderna».
Ahora los «Negros y Negras Libres» seguían realizando las mismas labores de esclavos pero a riesgo de que el dinero no les alcanzara para comer. Dirían los libertarios: ¡Viva la libertad carajo! Sí, la libertad para que el rico siga jodiendo al pobre y la libertad para que el pobre siga jodido.
Sumamos a todo esto, que el «esclavista», ahora «Don Contratista» se inventó la grandiosa idea de la pulpería, una tienda donde el «nuevo trabajador» iba a comprar sus enseres... Pero oh, sorpresa, a esta gente no se les pagaba con dinero oficial, sino con unas fichas llamadas rayas. Una moneda tipo vale, que solo servía dentro de la finca donde trabajaban, esto pues solo beneficiaba a «Don Contratista» pues el dinero con el que supuestamente pagaba, regresaba a él. ¡Sí, seguían siendo esclavos! Esto llevó a que el nuevo «Hombre Libre» terminara endeudado con su nuevo jefe y antiguo amo, debido a que, como tampoco era que les alcanzaba mucho el pago, había que sacar fiado.
Ya con el pasar de los años, con las luchas por las distintas reivindicaciones sociales, digamos que las cosas han mejorado.
Pero el motivo de mi reflexión es que el racismo no ha muerto en el mundo y Venezuela no es la excepción. Me dirás: «Jonathan, en Venezuela no somos racistas», aquí aceptamos a todo el mundo, etc., etc. Pero no es así. La realidad es otra.
El racismo existe solo que se oculta en la jocosidad del venezolano. Recordemos los casos de RACISMO en las discotecas y centros comerciales del norte de Valencia de hace unos pocos años atrás.
Como ya les dije, somos jodedores pero eso fue lo que nos enseñaron desde pequeños, eso es lo que el sistema creado por «Los Amos Blancos» nos enseñaron. ¿Cómo?
Piensa, ¿quién es dueño de las televisoras, medios de comunicación, periódicos y las grandes empresas venezolanas a lo largo de la historia de nuestro país? Exacto, «Don Hacendado», el que antes era «Don Esclavista».
Y nos moldearon tanto, nos adoctrinaron tanto que para nosotros es normal.
Nos vendieron en la televisión y las novelas, que el ladrón era «El Negro» y la cachifa «La Negra» y súmale a eso: el mal hablado, el drogadicto, el guachimán, el recogedor de la basura, chofer y todos los demás. No es que los trabajos sean malos, sino que en el ADOCTRINAMIENTO COLECTIVO nos vendieron que esa es su posición. El negro es el cachifo marginado del blanco y solo en «Situaciones Milagrosas de la Divina Providencia» un negro podría convertirse en un hombre de bien, rico, con grandes empresas.
Eso y más nos vendieron, hoy la realidad no es distinta. Solo que la normalidad no nos deja verlo.
Pero en fin, ¿cómo llegué a esto?
Hace unos días, estaba en mi oficina redactando unas notas de prensa y entró la señora encargada de la limpieza, persona que no conozco realmente pero que me parece muy agradable y pues yo en mi idea de facilitarle el trabajo le digo que si le parece bien y más cómodo todo el equipo de la oficina podemos salir un rato a tomar aire y pues así no le estorbamos y mientras me levantaba de la silla... Flash, llegó la revelación en forma de pregunta, como una luz en medio de las tinieblas de mi mente: ¿POR QUÉ SIEMPRE LA SEÑORA QUE LIMPIA ES NEGRA?
En cuestión de milésimas de segundo mi mente viajó entre el espacio tiempo, dimensiones e infinidad de recuerdos para llegar a una verdad oculta a plena luz del día en medio de un desierto como un monolito gigante: TODAS LAS PERSONAS QUE HAN PASADO POR LA OFICINA A LIMPIAR SON DE COLOR. Y no solo en mi oficina actual, en todas en las que he estado. Ojo, por supuesto que hay mujeres y hombres blancos en estos trabajos que muchas veces no apreciamos, pero si hacemos un censo creo que son más las personas de color.
«Jonathan, ¿a qué quiere llegar con esto? ¿Es malo que un negro trabaje?» podrías pensar. Pero no, no se trata de eso, pues considero que muchas veces somos egoístas y no consideramos el trabajo y el esfuerzo de las personas que se encargan de la limpieza, pues ese mismito «SISTEMA DE ADOCTRINAMIENTO COLECTIVO» nos enseñó a despreciar o a ver por encima del hombro a mujeres y hombres, que son iguales a nosotros haciendo esos trabajos que el sistema nos dice que no son actos para una persona que es alguien en la vida.
Recordemos que el sistema enseñó a nuestras madres a que nos dijeran «Hijo, estudia para que seas alguien en la vida». ¡Joder, es que acaso ya no lo somos al nacer! ¿Es el estudiante «un nadie en la vida»? ¿Es el oprimido desechado por la sociedad marginante otro «nadie en la vida»? Todos nacimos con los mismos derechos, solo que los poderosos quieren quitarnos los nuestros.
El asunto es que veamos cómo el sistema de explotación que se transforma con el tiempo nos hace ver con normalidad lo que está mal. Y que el racismo sigue ahí frente a nosotros bailando como payaso de circo mientras se ríe en nuestras caras.
Como dijo la actriz y activista Asaari Bibang Ngui: «Lo contrario de ser racista no es no ser racista, es ser antirracista».
Bueno, como les dije al principio no soy un experto en la materia, ni tampoco el más indicado pero tenía que dar a conocer mi reflexión al respecto.
Gracias por leer y te invito a que te suscribas al blog y pues que me sigas en mis redes sociales @jjcordero_92.

Excelente reflexión y comparto dicho artículo
ResponderBorrarAgradecido por tu lectura y apoyo.
BorrarMuy buena tu reflexión, pero nunca debemos olvidarnos que tenemos sangre de libertadores, que años atrás lucharon por nuestra libertad. Pero hoy día llego a Venezuela el rasismo y el poder enfermo a muchos de nuestros venezolan@s, siendo así que nos olvidamos de donde venimos, Fran George
ResponderBorrarEstá muy buena y es muy cierto lo dices allí,te felicito hijo te quiero mucho cuidate
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