Tembló en Colombia: ¿Y ahora quién es el culpable?
Tembló en Colombia: ¿Y ahora quién es el culpable?
Por, Jonathan Cordero
Estas letras no son con la intención de ofender a ninguno, y menos por motivos de fe, espiritualidad o religión... Pero las cosas hay que ponerlas sobre la mesa y reflexionar.
El pasado 24 de junio de 2026 las tierras de Venezuela vivieron un gran sacudón que derrumbó edificios y desapareció vidas. Un hecho lamentable que marcará nuestra historia en un antes y un después desde cualquier punto de vista.
La tragedia que afectó de gravedad a la población de La Guaira, Caracas, Miranda, Carabobo y Falcón, afloró los verdaderos sentimientos y pensamientos de muchos en Venezuela.
Desde los que lucraron y lucran con la tragedia, pasando por los que condenaron a la población venezolana por las eventualidades de la naturaleza, hasta llegar a los que salieron a brindar una mano amiga para apoyar en distintas áreas.
Pero la reflexión acá es esta: inmediatamente después del terremoto del 24 de junio, los fundamentalistas religiosos salieron a culpar a la población venezolana estableciendo que todo era un castigo de Dios, la ira divina sobre un pueblo pagano y chavista... Sí, porque Dios castiga al chavismo y protege al opositor.
El fundamentalismo religioso, los adoctrinados que viven quejándose de que cualquier cosa que sea distinta a lo que ellos creen es adoctrinamiento, salieron como verdugos a juzgar y condenar por no actuar conforme a sus doctrinas hechas por hombres muy alejados de las enseñanzas de Cristo.
El asunto ahora es que el pueblo colombiano acaba de vivir un terremoto que también derrumbó edificios y desapareció vidas; esto a solo horas de que un nuevo presidente asumiera las funciones de gobierno en un acto religioso donde representantes de dos religiones fundamentalistas llevaron a cabo sus rituales en apoyo al nuevo gobierno: un representante judeocristiano y un rabino judaico.
En otras palabras, este nuevo gobierno viene agarrado de la mano de Dios. Este mismo gobierno cuyo líder dijo que sacaría a Marx de las escuelas de Colombia (cosa que no existe) y metería a Dios.
Entonces, para no seguir escribiendo más.
La pregunta aquí es: si esta nueva era en Colombia es bajo la gracia de Dios, con un gobierno supuestamente de creyentes íntegros y sin manchas y que arrancó con la bendición de él, ¿por qué el pueblo fue castigado?
No es un gobierno chavista, no es un líder pagano, ¿entonces qué pasó?
¿Será que Dios no está de acuerdo con este fundamentalismo religioso y su nuevo gobierno gringo?
¿O será que esta gente solo utiliza la fe del pueblo para engañar y utilizarla a favor de fuerzas oscuras?
Que Dios bendiga a Colombia y ayude a su pueblo a salir de esta situación.
Y que despierte la conciencia de los venezolanos que se dejan arrastrar por cantos de sirenas bajo la fachada de predicadores de TikTok.
Jonathan Cordero
10 de agosto de 2026

Ningún ser humano puede atribuirse por su propia voluntad el poder de hacer milagros, porque todo poder proviene de Dios. La Palabra de Dios nos enseña que no debemos poner nuestra fe en el hombre, sino en el Señor, quien es el único que tiene el poder y la gloria.
ResponderBorrarEn Hechos 3:17, el apóstol Pedro dice:
«“Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes.”»
Y posteriormente, en Hechos 3:19, nos exhorta:
«“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados...”»
Estos versículos nos dejan una enseñanza muy clara: el ser humano puede equivocarse, incluso por ignorancia, pero el poder de Dios no puede ser reemplazado por la voluntad de ningún hombre.
Por eso, cuando alguien afirma que por su propia voluntad hará grandes milagros o solucionará todo por sí mismo, debemos recordar que los milagros verdaderos vienen de Dios y no del orgullo ni de la voluntad humana.
Que esta enseñanza sirva también para quienes creyeron ciegamente en la llamada “patria milagro”: debemos aprender a discernir, no poner nuestra fe absoluta en los hombres y reconocer que Dios es quien tiene la última palabra.
A Dios sea toda la gloria, porque Él es el único digno de nuestra fe y confianza.
Dios es grande y poderoso, el ser humano puede engañar a muchas personas pero a Dios no lo podrá engañar nunca. La gloria sea para Dios.
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